A la carta y en streaming. El nuevo enfoque de la producción audiovisual

Hasta hace muy poco tiempo, sentarnos cada noche a una hora determinada tras la cena para ver un nuevo episodio de nuestra serie favorita la película de turno era un ritual común a la inmensa mayoría de espectadores, sin embargo, en la actualidad, la forma en la que consumimos producciones audiovisuales se encuentra en plena fase de transición, y ha experimentado un giro espectacular, especialmente entre la población más joven.

Ahora vemos la televisión a la carta y en streaming. La convergencia entre medios tradicionales y nuevos que se anunciaba hace apenas unos años, se ha cumplido. En la actualidad, podemos ver cualquier película, serie, documental o programa de televisión, aunque no tengamos un televisor ni tampoco una toma de antena, pues los contenidos audiovisuales han dado el salto a la red y lo único que necesitamos es una conexión a internet y cualquiera de los dispositivos que nos acompañan a diario: ordenar, smartphone o tablet.

Aunque ya con anterioridad grupos audiovisuales como Televisión Española, Mediaset o A3Media publicaban sus producciones audiovisuales en internet para ser vistas en cualquier momento y lugar a través de su web o de sus aplicaciones móviles, el verdadero punto de inflexión lo marcó la llegada de Netflix a España en octubre de 2015, ofreciendo una plataforma de producciones audiovisuales abundantes, de calidad y a muy bajo coste. Un años más tarde llegarían HBO y Amazon Prime Video (plataformas similares a Netflix), sin olvidarnos de Wuaki TV, Filmin, Movistar +, YouTube, etcétera.

Ahora disponemos de nuestros contenidos favoritos en cualquier momento y en cualquier lugar, a la carta y en streaming. Escogemos qué queremos ver (series, películas, documentales, programas, canales de televisión en directo, videos musicales…), dónde lo queremos ver (smartphones, tablets, ordenadores, televisores inteligentes o a través de set-top-box como el Apple TV), cuán lo queremos ver y, además, cómo lo queremos ver. Sí, porque además también está cambiando la manera en la que vemos determinadas producciones audiovisuales, especialmente las series. Ahora este formato no nos ofrece un nuevo capítulo caca siete días, sino que tenemos a nuestra disposición temporadas completas que consumimos bajo la modalidad “beinwatching”, es decir, capítulo tras capítulo, casi sin descanso.

En consecuencia, todo lo anterior está cambiando los hábitos tradicionales del espectador liberándolo de la esclavitud de los horarios, pero también está modificando el enfoque y la forma en la que se crean las nuevas producciones audiovisuales.

“Las chicas del cable”, producida por Bambú y Netflix, fue la primera serie española producida para ser consumida de esta manera, lo que implicó que la totalidad de la producción hubiese concluido pues se puso a disposición de los abonados en una sola vez.